GRIEGOS EN EL RENACIMIENTO ESPAÑOL

 Ver también griegos en el Renacimiento

Dª. ANGELINA DE GRECIA. Cuenta D. Juan de Contreras, noble segoviano, en un breve relato¹ que vivió en Segovia desde 1399 hasta su fallecimiento, más allá de 1437, año en el que falleció su marido, D. Diego González de Contreras, Dª. Angelina de Grecia, hija del Conde Iván de Hungría, Duque de Esclavonia, y se supone que de una princesa griega.

 

Sobre su origen griego no hay mas evidencia que el hecho de que en Castilla en aquella época era costumbre nombrar a las mujeres de linaje por el apellido materno y que con posterioridad a su muerte un príncipe griego escribió a uno de sus nietos tratándole como pariente.

Cabeza de la estatua yacente de Dº. Angelina de Grecia

 

A finales del siglo X (949) llegó a Al-Andalus, un regalo del emperador bizantino Constantino VII para Abderramán III, era un libro: De Materia Medica, más conocido como el Dioscórides², que después traduciría al castellano Andrés Laguna³, médico segoviano del Papa Julio III y de los reyes Carlos V  y Felipe II. Nació en Segovia en 1499 y posiblemente fue hijo de un médico judeoconverso, Sus restos están despositados en la iglesia de San Miguel, en Segovia

Estatua de Andrés Laguna en Segovia.

 

La diáspora griega provocada por la conquista turca de Constantinopla también llegó a España:

 

El estudio del griego llegó a España de la mano del Cardenal Cisneros, quien contrató en 1513 al cretense Demetrio Ducas como profesor para la recién creada Universidad Complutense de Alcalá y cuya iniciativa más famosa fue la Biblia Políglota Complutense.

Por otra parte, los manuscritos griegos salieron de Constantinopla desde antes de su caída, rumbo a Creta, Venecia y Roma principalmente y algunos, pocos llegaron a España traídos desde Venecia por los embajadores de Carlos V, entre ellos Don Diego Hurtado de Mendoza, y los prelados que asistieron al Concilio de Trento: Martín Pérez de Ayala, Diego y Antonio de Covarrubias, Antonio Agustín.

También trajo muchos códices “con gran trabajo y peligro” el marchante Andreas Darmario

 

Con los prelados y embajadores vinieron copistas, entre otros el cretense Nicolás de la Torre, copista oficial de Felipe II en griego y organizador de los fondos de La biblioteca de El Escorial, para la que Felipe II buscaba fondos. Este Nicolás de la Torre también trabajó en Segovia a donde llegó como copista con Diego de Colmenares cuando éste fue nombrado obispo después de regresar de Trento. Pero en Segovia también trabajaron Andrés Darmario Antonio Colosinás, es decir, los tres copistas que han dejado mayor impronta en las colecciones españolas.

Retrato de D. Diego de Colmenares 4  situado en la Academia de San Quirce

 

 

Pero la Inquisición persiguió la tenencia de libros en lengua original griega por considerarlos potencialmente heréticos y partidarios de Lutero.

 

 

OTROS DATOS

 

El Greco siempre firmó sus obras en griego. Hasta 1577 utilizó mayúsculas. Después introdujo las minúsculas y añadió “Κρής (cretense) y en algunos casos cambió el apellido Theotokópoulos (“retoño” de la Virgen) por Theotokópolis.

Muchos manuscritos fueron encuadernados “alla greca”, es decir, con cabezadas (cordel con el que se cosen los libros) rebajadas y motivos decorativos diferentes.

 

 

Al piadoso e invicto rey de los Britanos Felipe

 

Un libro soy de Eliano que las gemebundas empresas marciales

encierra de los Helenos, por entero sumidos en mísero destino.

Libro que va ahora dedicado a un rey,

llegado soy a las estancias de un pío caudillo.

Y no vengo a él para instruir sus filas

de los arteros modos de Ares sanguinario;

tampoco de las falanges los designios, pues él, protector, conoce

gran suerte de espantosas contiendas ancestrales,

sino que, a su pesar, cuenta le doy de las muy penosas calamidades

que el Turco inflinge a los hijos de la fe:

a los varones asesina y a las mujeres de fino talle

y a sus hijos turcifica, a toda la grey sometiendo.

Dellos acuérdate, oh soberano, y estas filas de guerreros

formaciones de antañona estirpe, de la de Cécrope, ten en tu ánimo.

Porque a ti, FELIPE, la macedónica tierra toda de Filipo

te llama con fervor pío Filipo, por eso vengo aquí, dichoso hijo de la fortuna.

Y tú, benevolente, acoge a esta tierra extranjera.

 

De Jacobo Diasorino, Señor de la Dóride, y de los suyos (1).

 

 

 

¹ Doña Angelina de Grecia, Juan de Contreras. Depositado en el Archivo Munipal de Segovia.

² Pedanio Dioscórides Anazarbeo (siglo I d.C.) nació en Anazarbus, Cilicia, en Asia Menor, contemporáneo de Plinio el Viejo y Nerón, trabajó en Roma como médico y su obra De Materia Medica alcanzó una amplia difusión, con ella trabajó Galeno en el siglo II d.C. y se convirtió en el principal manual de farmacopea durante la Edad Media y el Renacimiento.

³ ANDRÉS LAGUNA. Nacido en Segovia, 1499, posiblemente hijo de un médico judeoconverso, estudió dos años de artes en Salamanca y se trasladó en 1530 a París, donde se graduó en artes y estudió medicina. Se formó también en lenguas clásicas con helenistas y latinistas de prestigio para poder leer en lengua original a Dioscórides. Viajó por Inglaterra, Países Bajos y creó herbolarios de todos los lugares a donde iba para comprobar las prescripciones de Dioscórides. Más tarde, en Italia, la universidad de Bolonia le nombró doctor y le honraron los papas Pablo III y Julio III, alcanzando a ser médico de este último pontífice y posteriormente  de Carlos V y Felipe II, de quien logró que creara el Jardín botánico de Aranjuez. Falleció, seguramente en Guadalajara, en 1559.

4 Diego de Colmenares escribió Historia de la insigne Ciudad de Segovia y compendio de las historias de Castilla, en la que atribuye a Hércules la fundación de la ciudad.

(1) Patrimonio Nacional, Real Biblioteca del Monasterio de El Escorial, Escor. Σ. III. 6 (gr. 105), f IIIv: epigrama de Jacobo Diasorino.

Datos y textos extraídos de la exposición LECTURAS DE BIZANCIO. El legado escrito de Grecia en España y su catálogo. Biblioteca Nacional de España, 2008.